Actualmente, muchas familias atraviesan momentos de profundo sufrimiento dentro de sus hogares. Avergonzadas por los problemas que enfrentan, intentan con todas sus fuerzas cambiar su situación; sin embargo, pareciera que todo empeora cada vez más.
Entre sus miembros solo existe distanciamiento, provocado por resentimientos, heridas y rencores acumulados con el tiempo.
El Señor Jesús desea entrar y actuar en cada una de estas familias, pero esto solo es posible cuando existe un perdón sincero y verdadero.
En este día 14 de junio las familias de Arequipa tomaron la decisión de hacerlo: perdonar para también recibir el perdón de Dios.
Además, aprendieron que el Espíritu Santo tiene más valor que cualquier bien material, porque es el propio Espíritu de Dios habitando en el ser humano.
Comprendieron también que el verdadero cambio comienza de adentro hacia afuera, transformando primero el alma para luego reflejarse en todas las áreas de la vida.
Y aunque todos anhelamos resultados positivos, primero debemos ser como un árbol que permite que el Espíritu Santo haga brotar buenos y abundantes frutos.
Fue una mañana única e inolvidable para las más de 300 familias que participaron en este gran Encuentro de las Familias realizado en Arequipa.


