Durante esta primavera, ¡quiero ayudarte a lograr cambios significativos en tu vida como nunca!
Hoy veremos el octavo hábito:
8.º Limpia tu entorno y verás cómo se ordena mejor tu interior
No se trata solo de limpiar la casa, sino de purificar tu ambiente para que tu mente respire, tu espíritu se eleve y tu vida se organice.
El Dios Vivo es un Dios Limpio y Ordenado. Cuando tu entorno está un caos, desordenado y lleno de basura acumulada innecesariamente, se refleja en tus emociones, en tus decisiones, en tu concentración, en tu fe y en tu desarrollo.
¿Qué hacer?
– Dedica 15 o 30 minutos al día para limpiar, ordenar o desechar lo que ya no sirve.
– Empieza por lo visible: tu escritorio, tu habitación, tu cocina.
– Luego avanza hacia lo invisible: tus archivos digitales, tus conversaciones pendientes, tus pensamientos tóxicos.
– Hazlo en oración, pidiendo que Dios te ayude a liberarte de lo que te estorba y a darle espacio a lo nuevo.
– Nunca podrás experimentar lo nuevo si no quitas lo viejo.
Corrobora conmigo lo que está Escrito en la Sagrada Biblia:
“Porque oímos que algunos entre vosotros andan desordenadamente, sin trabajar, pero andan metiéndose en todo”, 2 Tesalonicenses 3:11
El polvo que no se barre se vuelve algo pesado.
La basura que no se desecha se convierte en bacterias.
¿Por qué esto transforma?
– Porque el orden exterior influye directamente en tu claridad mental.
– Porque, al soltar lo viejo, dejás espacio para lo nuevo que Dios quiere darte.
– Porque, al limpiar con propósito, convertís una tarea cotidiana en un acto espiritual.
- Hazlo durante esta primavera y verás cómo tu mente se aclara, tu espíritu se vuelve más receptivo y tanto tu casa como el ambiente de tu trabajo se aligeran.
- Este hábito no solo embellece tu entorno, sino que te prepara para recibir lo que Dios ya tiene listo para ti.
¡Nos vemos en la IURD o en las Nubes❗️
Obispo Julio Freitas


