Dios desea morar en el ser humano, pero espera una decisión de entrega total.
La razón por la que muchas personas no reciben al Espíritu Santo radica en la falta de entrega total a Dios. No es posible recibir la plenitud divina ofreciendo solo una parte de la propia vida.
En diversos ámbitos de la vida, las personas se esfuerzan por alcanzar sus metas. Ya sea para desarrollar una carrera, cumplir un sueño o formar una familia, invierten tiempo, esfuerzo y dedicación. Del mismo modo, quien desea recibir al Espíritu Santo debe demostrar esa misma disposición y entrega en su búsqueda de Dios.
Entrega total para recibir la plenitud de Dios
Dios ofrece al ser humano Su presencia por medio del Espíritu Santo. Por ello, esta experiencia requiere que la persona responda con una entrega completa de su vida.
Dios desea morar en quienes Lo buscan con sinceridad. Por eso, no sería coherente ofrecerle solo una parte de la vida mientras se espera recibir la totalidad de Él.
El verdadero anhelo por Dios
La intensidad con la que una persona se entrega revela cuánto anhela realmente recibir al Espíritu Santo. Más que las palabras o las emociones, es la disposición a poner la propia vida en el altar lo que demuestra la sinceridad de esa búsqueda.
Dios no está limitado por los errores del pasado, las fallas o la condición humana de nadie. Por el contrario, desea transformar por completo el interior de cada persona mediante la obra del Espíritu Santo.
Una decisión que depende de cada uno
Dios está dispuesto a conceder Su presencia y Su grandeza a toda persona, independientemente de sus méritos. Sin embargo, solo puede hacerlo en la vida de quienes deciden entregarse a Él sin reservas.

