Practícalo con tu familia

No trates de convencer a tus familiares, amigos y conocidos sobre cómo deberían actuar:

Permite que el Espíritu Santo sea Quien los convenza de lo que deben dejar de hacer mal y empezar a hacer bien; así te pasó a ti y a mí.

  • Los que fueron convencidos por insistencia o persuasión tuvieron “fecha de caducidad”: un día, dejaron de dar crédito a lo que escucharon.
  • En cambio, quienes recibieron la Fe Inteligente como una Revelación del Espíritu Santo no solo dieron crédito a lo que escucharon, sino que creyeron de verdad, y nunca más volvieron atrás, permanecieron.

Esta es una verdad profunda y poderosa: quien ama, valora y cuida, porque el amor genuino no es solo una emoción, sino también acción, compromiso y presencia.
De hecho, el Señor Jesús no solo dijo que nos amaba, sino que además lo demostró con cuidado, sacrificio y una entrega total.
Por eso, el verdadero amor siempre se traduce en protección, atención y fidelidad.

 Aplicación práctica para esta semana

  • En la familia: amar es cuidar con paciencia, escuchar con atención, corregir con ternura.

  • En la fe: amar a Dios es cuidar nuestra relación con Él, obedecer Su Palabra, honrar Su Presencia.

  • En la Iglesia, en tu Barrio y en tu Trabajo: amar al prójimo es cuidar su dignidad, dar buen ejemplo, ayudar siempre que puedas y valorar su alma.

     Texto base:

    “Por tanto, tened cuidado cómo andáis; no como insensatos, sino como sabios, aprovechando bien el tiempo, porque los días son malos«. Efesios 5:15-16

    Reflexión personal

  • El amor que no cuida no es amor.
  • El amor que cuida transforma.

¿Y tú, marido, esposa, padre, madre, hijo/a o hermano/a, ¿ya pensaste que al practicar y compartir estas verdades estás sembrando una semilla de conciencia espiritual que puede salvar almas y vidas?

¡Nos vemos en la IURD o en las Nubes!
Obispo Julio Freitas

 

 

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