Posted by & filed under Aprendamos Juntos.

Mientras la persona tiene aliento, ella puede escoger si le entregará su vida a Dios o a sus propios deseos. Después de eso, su alma, que es eterna, tendrá un destino conforme a lo que ella hizo en vida. Es interesante notar que la ciencia también apunta para lo que la Biblia nos enseña sobre la muerte.

En el momento de la muerte, el cerebro, el corazón y los riñones son los últimos en dejar de funcionar. Porque el sistema nervioso es la parte más importante para la vida en el cuerpo, por eso existe este esfuerzo. Los especialistas descubrieron que es en el funcionamiento del cerebro que está la conciencia de la persona. Así, es posible mantener algunos órganos funcionando aun con el cerebro detenido, pero es como si la persona ya no estuviera allí. Eso se relaciona con lo que la Palabra de Dios nos enseña: el ser humano es algo más que una materia con reacciones químicas. Hay un alma que habita dentro del cuerpo. Y esta alma es la persona en su esencia e individualidad.

Un estudio publicado en la revista científica Frontiers in Aging Neuroscience, consiguió acompañar, sin querer, la muerte de un hombre de 87 años. Él estaba pasando por un electroencefalograma (EEG), pero tuvo un infarto y falleció. Los investigadores notaron la presencia de oscilaciones neuronales del tipo gama (que tiene funciones cognitivas como memoria, sueño y concentración), más allá de oscilaciones delta, teta, alfa, y beta.

En otras palabras, es como si la persona pasara por una superconciencia y el celebro, que está funcionando en alto rendimiento, reproduce una «película» de la vida de la persona, con los momentos más importantes. Finalmente, la consciencia de la persona deja el cuerpo. Es curioso que la persona vea las decisiones que tomó en vida antes de fallecer, porque la Biblia dice: «Y así como está establecido que los hombres mueran una sola vez, y después venga el juicio» (Hebreos 9:27). Es como si le mostraran a la persona el camino que ella escogió, a través de sus actitudes, antes de morir: el cielo o el infierno.

Vale la pena añadir también que el proyecto Aware, de 2014, divulgado en la revista Ressuscitation, reveló que el 40 % de los entrevistados que pasaron por una experiencia en las que regresaron de la muerte, cuentan que vieron plantas y personas o sintieron mucho miedo en el momento de la muerte. Eso nos muestra que hay un lugar del otro lado y que la vida no termina en la Tierra.

«Y vi a los muertos, grandes y pequeños, de pie delante del trono, y los libros fueron abiertos; y otro libro fue abierto, que es el libro de la vida, y los muertos fueron juzgados por lo que estaba escrito en los libros, según sus obras.» (Apocalipsis 20:12).

 

Cuida tu alma

 

Hay personas que no creen en el Cielo, infierno o en la existencia del alma. Pero todo eso es real y la propia ciencia consigue notar ese hecho. Por lo tanto, no te arriesgues y aprovecha la oportunidad de buscar a Dios mientras hay vida.

Por ello, te recomendamos el libro «Secretos y Misterios del Alma»del obispo Edir Macedo, pues aclara más aspectos sobre este tema. Puedes adquirir tu ejemplar en la Universal más cercana.