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Por Ester Bezerra

“Pero Marta se preocupaba con muchos quehaceres, y acercándose, dijo: Señor, ¿no te da cuidado que mi hermana me deje servir sola? Dile, pues, que me ayude” (Lucas 10:40).

Hay quienes se preocupan por muchas cosas y las hacen con todo el esfuerzo y dedicación, sin embargo, cuando llega el momento de empeñarse al servicio de Dios, lo hacen reclamando y queriendo facilidades, con la ayuda de terceros. Después, esto les impide recibir la buena parte que Dios quiere darles a ellas.