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Las posesiones de valor, ya sean económicas o afectivas, son guardadas con más cuidado. El objetivo es que estén protegidas y se conserven.
Pero, ¿cómo guardar el corazón?, la parte de la que proviene la motivación y las ganas de vivir. Está claro lo valioso que es, pero no todos lo han cuidado como es debido.

“Sobre toda cosa guardada, guarda tu corazón; porque de él mana la vida.”, (Proverbios 4:23).
Sí, el corazón ha sido descuidado por muchos y por eso volvió vulnerables a sus dueños. El mal del desamor se ha aprovechado de eso. Como resultado, solteros y casados fracasan en el amor y transitan una vida infeliz.

No cometa el mismo error. El corazón merece más cuidado que cualquier otra cosa.