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El hombre se proyecta en diferentes áreas de su vida que lo harán sentirse realizado. En su vida profesional, piensa en dónde trabajará, cuánto ganará y si algún día querrá llegar a ser su propio jefe. También, en su vida familiar, piensa en cuánto tiempo se casará, si tendrá uno o dos hijos o simplemente no tendrá ninguno, incluso se proyecta, dónde sería el lugar ideal para vivir. En fin, el hombre hace planes, pero delante de los ojos de Dios, esos mismos planes son pequeños en comparación a lo que Dios tiene planeado para él. Y esos planes son creados desde una visión espiritual, que muchas veces el hombre no tiene.

Cuando Jesús llamó a Pedro, Él dijo lo siguiente: Síganme, y yo los haré pescadores de hombres (Mateo 4:18-22). El oficio de Pedro era pescador y sin duda, él sustentaba su existencia mediante la pesca. Sin embargo, el Señor Jesús, desde una visión espiritual, Se refirió a que dejase su plan de vida y lo siguiera porque tenía un mejor plan para él: hacerlo pescador de hombres.

Usted ve que la visión de Dios simplifica nuestros planes de vida. Porque, piense conmigo, ¿quién puede dar más? ¿Usted o Dios? Hay veces en que el ser humano prioriza ciertos planes u objetivos que no tienen nada que ver con el plan de Dios y debido a ello, se quedan estancados en el mismo lugar por años. Frustrados y sin dirección.

¿Alguna vez ya se sintió así, cómo si su vida no avanzara? ¿Ya pensó si sus planes son los planes de Dios? Porque tenga por seguro que superan los suyos y que solo recibiendo Su Espíritu podrá materializarlos.