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Millones de personas sufren por sus problemas al desconocer que el precio ya fue pagado hace más de 2000 años.

 

1 A lo largo de todo el Antiguo Testamento, el sacrificio de animales era realizado para que el hombre fuera limpio de sus pecados. En el Nuevo Testamento, Jesús es llamado como el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo. (Juan 1:29).

En sus tres años de ministerio, Jesús mostró la voluntad de su Padre para la humanidad.

3 Jesús mostró síntomas físicos de un intenso sufrimiento. Antes de ser crucificado, su sudor era como grandes gotas de sangre (Lucas 22:44). Este síntoma es llamado por la ciencia como hematohidrosis, el cual ocurre cuando el ser humano está expuesto a un estrés extremo.

Frederick Zugibe, famoso médico forense de los Estados Unidos, asegura que el dolor en las manos de Jesús, a causa de los clavos, no podría ser apaciguado ni con morfina.

Jesús resucitó al tercer día de ser crucificado, demostrando que venció a la muerte y hoy está listo para revivir su vida.