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Van apareciendo de manera natural con el tiempo. Si logras llegar hasta el final, podrás disfrutar de los beneficios de estar junto a tu pareja.

Según la Real Academia Española, el amor es un sentimiento que uno siente hacia otra persona que nos atrae y que, procurando reciprocidad en el deseo de unión, nos completa, alegra y da energía para convivir, comunicarnos y crear. Sin embargo, en la práctica, su significado es más complejo.

Carmen Mendoza, psicóloga y docente de la UDH, sostiene que el amor consta de cuatro fases y las parejas que logran superar todas, son aquellas que pueden estar juntas toda la vida.

Atracción: Aquí es cuando ninguno de ellos quiere dejarse de ver. Tu cuerpo está más tenso, tu corazón se acelera y las palmas de la mano te empiezan a sudar. A estas respuestas involuntarias se les llama comúnmente atracción física.

Encuentros: En esta etapa tu cerebro evalúa los riesgos de enamorarte. En las mujeres se libera la dopamina y oxitocina; mientras que en los hombres, la vasopresina, testosterona y la dopamina. Estas hormonas alcanzan el estado del amor, que es cuando decides que quieres estar con esa persona más allá del deseo sexual.

Enamoramiento: Te sientes más feliz que nunca porque tus hormonas están fuera de control. En esta etapa es cuando el amor te vuelve ciego y no te permite ver cómo es tu pareja realmente.

Realidad: La fase del enamoramiento acaba y en ese momento tus hormonas se estabilizan. Tomas conciencia de tu pareja y es aquí donde aparecen las decepciones. Sin embargo, si logras superar esta etapa, podrás disfrutar de los beneficios de estar junto a alguien. Claro, siempre y cuando los dos trabajen juntos para fortalecer la conexión que los une.